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Hongos de pudrición cúbica

Este tipo de hongo puede atacar cualquier tipo de madera, aunque prefiere las coníferas. Es muy difícil detectar el ataque de un hongo de pudrición cúbica en un elemento de madera.
02 ene. 2017
Hongo de pudrición cubica 2

Hongos de pudrición cúbica: el terror de las maderas antiguas

Los hongos de pudrición son aquellos seres que atacan a la madera aprovechando un alto grado de humedad. Se alimentan, principalmente, de la celulosa y la lignina que componen la madera, dejándola inservible una vez que han pasado por su interior.

Esto es especialmente importante cuando la pieza de madera forma parte de la estructura de un edificio, por lo que es conveniente revisar de manera constante el estado en que se encuentran los elementos de este tipo en los edificios.

Hongo de pudrición cubica
El más popular de estos hongos y el más temido por los constructores es el Serpula Lacrymans, aunque también podemos encontrarnos con la variedad de hongo denominada Poria Placenta.

En ambos casos, estamos ante hongos que causan la denominada pudrición parda o pudrición cúbica.

Entre ambos hongos la diferencia es el grado de humedad que necesitan para desarrollarse. En el primero de los casos, es necesaria menos humedad (le basta un 20%), de ahí que le denominen hongo de pudrición seca. El Poria Placenta, por su parte, requiere un alto grado de humedad de tipo constante (cerca del 40%), de ahí que sus ataques reciban el calificativo de pudrición húmeda.

Se trata de seres imprescindibles en el ciclo natural de los seres vivos, pues realizan la descomposición de la materia inerte. Un hecho fundamental para que la vida siga produciendo riqueza en su entorno. Sin embargo, esta función simbiótica no es tan beneficiosa en el caso de las estructuras de madera que se emplean en las construcciones arquitectónicas.

Hay que tener en cuenta, en este sentido, que el grado medio de humedad la medar que se emplea en las construcciones oscila entre el 12 y el 15%, lo que la coloca en el límite para ser atacada. Una posibilidad que se multiplica cuando sube ligeramente la temperatura en su entorno.

Hongos de pudrición cúbica: Detección

Este tipo de hongo puede atacar cualquier tipo de madera, aunque prefiere las coníferas.
Es muy difícil detectar el ataque de un hongo de pudrición cúbica en un elemento de madera. Y es que en las primeras fases de la invasión, la madera apenas muestra un leve cambio de color (se vuelve más oscuro) o de textura (la madera adquiere una mayor rugosidad).

Esto supone un problema grave para quienes tratan con este tipo de elementos, pues cuando este tipo de hongo se caracteriza por ataques rápidos, de apenas unos meses; llegando a mermar la integridad física del material en algo más del 40%. Lo que supone que, si el ataque se detecta muy tarde, la madera quedará completamente inservible.

Hongo de pudrición cubica 2

La dureza de este hongo es muy elevada, pudiendo incluso atacar a la madera que se encuentra en entornos salinos. Otro entorno a priori inapropiado en el que estos hongos se desarrollan sin problemas son las mamposterías antiguas que han perdido su alcalinidad.

El único entorno en el que no se pueden reproducir es aquel que tiene un PH muy elevado.
Cuando la madera sufre el ataque de este hongo se agrieta formando pequeños cubos, de ahí que este tipo de ataque por hongos se denomine pudrición cúbica.

Hongos de pudrición: Cómo afrontar su ataque

Una vez que los especialistas han detectado que la infestación de la madera se debe a un hongo de pudrición, lo primero que hacen es estabilizar el grado de humedad en las piezas enfermas. Esto se puede hacer reparando filtraciones puntuales o accidentales o secando la pieza al completo.

Para provocar la pérdida de humedad se emplea instrumental de secado que aplica mucho calor a la madera, lo que en ocasiones puede generar una deformación de la misma. De ahí que, en muchas ocasiones, se prefiera el secado por ventilación natural aunque sea un sistema mucho más lento que en artificial.

Las zonas afectadas por los ataques de los hongos deben ser tratadas adecuadamente con fungicidas sistémicos, que aceleran la desaparición de los hongos. 

En cualquier caso, los profesionales que examinen en caso concreto, nos orientarán sobre la mejor de las soluciones posibles indicándonos, además, qué sistemas son los más efectivos.

 
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